martes, 4 de septiembre de 2012

Leyes desestimulan la producción agropecuaria y pesquera

Escrito por Febres Rodríguez Viernes, 31 de Agosto de 2012 17:27


Caracas, 31 ago. 2012, Tribuna Popular TP/Febres Rodríguez.- Las múltiples contradicciones y vacíos en la legislación de los sectores agrario, pesquero e indígenas, generan un caos donde los débiles de la partida tienen todas las de perder ante la voraz burocracia civil y militar.
Hasta “el derecho a la defensa” se ve disminuido y coartado por las actuales Leyes de estos sectores, en las cuales las “decisiones” sobre los “procedimientos administrativos” pasa a ser facultad de los Presidentes o Directores de los Instituto o entes ministeriales, y por lo tanto la “apelación” ante la “sanción” se tiene que hacer en la ciudad de Caracas y en segunda instancia ante el Ministro (también en la ciudad de Caracas) obligando al “administrado” a trasladarse a la capital para poder ejercer su “derecho a la defensa”.
Anteriormente la facultad de “decisión” la tenían los Directores Regionales y por lo tanto la “defensa” se realizaba en el mismo estado de domicilio del administrado.
La ausencia de claras “Políticas de Estado” impide la coordinación entre los diversos entes gubernamentales. El Presidente Chávez creó la Gran Misión Agrovenezuela para el desarrollo del sector, participan en ella varios entes estatales, pero sin la debida integración, sucediendo por ejemplo, que a un productor el INTI le certifica la tenencia de la tierra, el MAT le otorga su carta de productor agropecuario, el FONDAS le otorga el crédito, pero el Ministerio del Ambiente no le permite la deforestación para la siembra; quedando el productor en la situación de tener que pagar una deuda (crédito) y sin poder sembrar. Igual le sucede, pero en su campo, a la pesca y demás productores.
La discrecionalidad y libre albedrío de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana también golpea a los débiles; los campesinos, pescadores e indígenas reciben trato denigrante cuando se aprovisionan y transportan el combustible que requieren para sus faenas productivas, se les exigen todos los documentos habidos y por haber, teniendo que portar originales y entregar copias, que por lo general cuestan más que el combustible y en el caso de alguna falla, o sin ella, se le aplica el pago de comisión, impidiendo así que los productores puedan ejercer su trabajo.
Las medidas de estímulo a la producción agropecuaria y pesquera deben manifestarse en la simplificación de trámites, procedimientos administrativos y exoneración de pagos de tasas y permisos. Para el productor agropecuario y pesquero nacional esto no se aplica, se le recarga. Podemos ver cómo un pescador artesanal para ejercer su actividad tiene que obtener y cancelar: Permiso de Pesca personal; Permiso de Pesca de la embarcación; Permiso de Pesca del arte de pesca; Permiso de Pesca Especial (si la especie a capturar está bajo reglamentación especial); Permiso para el transporte de producto pesquero; Permiso para la descarga del producto.
Esto sólo ante la autoridad pesquera (Insopesca), sin mencionar los que debe tramitar y pagar ante la autoridad marítima y otros entes del Estado. Por cierto el INEA está imponiendo una norma que para construir una embarcación mayor de 8 metros hay que solicitar un permiso que tiene un valor de 120 unidades tributarias.
Cuando tomamos estos y otros de los tantos problemas que afrontan los productores agropecuarios, y los integramos, nos encontramos que pareciera existir una articulación oficial, con política bien definida, para evitar la presencia de los pescadores ejerciendo soberanía en los mares de la República, y de los hermanos indígenas y productores agropecuarios en general en las fronteras, eliminando así la consolidación de estas zonas y debilitando la presencia y ejercicio de soberanía de la patria.

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